La IA empieza por vuestro contexto.
La incorporación de IA plantea preguntas prácticas: qué puede usar el profesorado para preparar una clase, qué actividades tienen sentido con el alumnado y cómo explicar las decisiones a las familias. Una orientación compartida ayuda a evitar que cada persona tenga que resolver esas preguntas por separado.
Proponemos un recorrido gradual: escuchar al equipo, elegir unas pocas tareas, practicar con materiales adecuados y recoger lo aprendido. Diferenciamos el uso profesional del docente de cualquier actividad directa del alumnado. Cada propuesta se ajusta a la etapa, al contexto de aula y a las condiciones de acceso de las herramientas.
Dar tiempo y criterio al profesorado
El equipo necesita experiencias que pueda probar y comprender, con relación clara con su trabajo. Diseñamos sesiones centradas en tareas concretas y dejamos ejemplos editables para practicar después con autonomía.
Acordar cómo se utiliza en el centro
Las dudas sobre fuentes, datos, autoría y evaluación requieren respuestas comprensibles. Ayudamos a redactar orientaciones que diferencien las situaciones y expliquen cuándo pedir apoyo al equipo responsable.
Adaptar sin perder el objetivo didáctico
Generar variantes de una explicación no basta para atender un grupo. Revisamos la dificultad, el lenguaje, la accesibilidad y la relación entre cada material y lo que se quiere que aprenda el alumnado.