La IA empieza por vuestro contexto.
Una propuesta para el sector público debe partir del servicio que se quiere mejorar, de quién lo presta y de la información disponible. La preparación de documentación, la consulta de procedimientos y la atención informativa presentan necesidades diferentes de las decisiones que afectan a derechos o expedientes de personas.
Planteamos pilotos delimitados, con un responsable funcional y participación de las áreas que deban revisar el uso previsto. Antes de ampliar una solución, conviene conocer qué fuentes utiliza, cómo se registran las actuaciones, qué sucede cuando falta información y cómo puede continuar el trabajo si la herramienta no está disponible.
Delimitar la ayuda que puede prestar la IA
Es necesario distinguir entre preparar un borrador, localizar información y adoptar una decisión administrativa. Documentamos esa separación para que los equipos conozcan el alcance del piloto y sus puntos de revisión.
Trabajar con fuentes vigentes y responsables
Una respuesta puede resultar inadecuada si utiliza un procedimiento antiguo. Organizamos las fuentes del piloto, sus fechas y responsables de mantenimiento, y definimos cómo comunicar límites o remitir a una fuente oficial.
Evaluar una solución antes de extenderla
La demostración debe convertirse en una propuesta que pueda analizarse. Preparamos requisitos, casos de prueba y criterios de aceptación para contrastar utilidad, accesibilidad, seguridad y posibilidades de integración.